A. Potapova. La lección de la abuela.
La abuela vino a ver a Alionka.
- Por favor, pórtate bien, - le pidió la mamá a Alionka.
Pero a la hora de almuerzo la niña se puso demasiado mañosa:
- ¡No quiero comer la sopa! ¡Me aburrí de las hamburguesas! ¡Es desabrido el jugo!
Alborotó a todos en la mesa. Sólo la abuelita se quedó tranquila, ella solo comía y miraba a Alionka.
El día siguiente después de tomar el desayuno la abuela la llamó a Alionka:
- Ven aquí, nietecita, mira, ¿qué es esto?
- Es una zanahoria, ¿acaso no lo sabes? - preguntó la niña.
- Claro que es una zanahoria, pero no podemos meterla a la sopa así. Hay que pelarla con un cuchillito, así y así. Y ahora, para que sea más limpia todavía, ¡lávala muy bien con agüita!
Alionka lavó la zanahoria. En seguida la abuela le pidió otro favor:
- Quiero preparar arroz, pero necesito revisar los granitos. Vamos a revisar juntas: tú tienes ojitos agudos, verás mejor.
La abuelita esparció en la mesa limpia el arroz, empezó a sacar los granitos malos, repitiendo:
- ¡Granito lindo a la ollita, granito malo afuerita!
Alionka se puso al lado de la abuelita, también separa los granitos de arroz y repite tras la abuelita:
- ¡Granito malo afuerita, granito lindo a la ollita!
Después ellas juntas cortaron las papas, prepararon la sopa, amasaron la masa, hicieron las empanaditas. Alionka misma hizo cuatro empanaditas. Podría hacer más pero la abuelita tiene manos muy ágiles, apenas se puede alcanzarla.
- Ah, me agoté, - dice la abuelita después de ordenar la cocina.
- Ah, me agoté, - repite la nieta después de la abuelita.
Se sentaron todos a la mesa a almorzar. De repente la abuelita dice:
- Parece que la zanahoria en la sopa no está bonita.
- ¡Que dices, abuelita! - dijo Alionka. - ¡No sabes cuanto la lavé con el agua! ¡Mira mi cucharita! ¡Esta linda la zanahoria!
- Las empanaditas se desarman, - sigue su juego la abuelita.
- No, no se desarman, no se desarman, - casi llora la Alionka. - ¡Las pegué muy firmemente!
- Querida nievecita mía, - abrazó la abuela a la niña. - ¡Que haría yo sin ti!
Alionka come la sopa, come las empanaditas con gusto: todos están sorprendidos por eso. Come y mira al gato Vaska:
- Come, Vaska, la sopita, no te pongas mañoso. ¡No te imaginas cuanto nos cansamos con la abuelita preparando el almuerzo!
Traducción y adaptación: Nadiia Vasylchenko

