Calambres durante el embarazo: por qué se producen y como prevenirlos
Cuando por primera vez desperté en el medio de la noche por un
doloroso calambre, no me sentí para nada feliz. Pensé: y yo creía que
ya me había salvado de todos los malestares del embarazo, pues hasta
los 7 meses no he tenido ninguna molestia...Bueno, en la próxima visita
al médico le pregunté que podría hacer para evitar este problema. El
doctor me recetó el calcio adicionalmente a las vitaminas que estaba
tomando y me preguntó si la frazada era muy pesada, porque eso también
podía provocar los calambres. Efectivamente, el plumón que ocupamos no
era de los más livianos.
Por un tiempo los calambres dejaron de molestar y me tranquilicé.
Pero esta semana los sentía todas las mañanas al despertar y estirarme.
Decidí averiguar, en los libros que tengo sobre el embarazo y en la
Internet, qué más puedo hacer para sufrir menos.
Descubrí lo siguiente:
Los calambres surgen mayormente en la
segunda mitad del embarazo ya que justamente en esa época se produce un
salto en el crecimiento del bebé que conlleva a un mayor consumo de los
microelementos, tales como calcio, potasio, fosfatos, manganeso y
sodio. La falta de la vitamina B también puede provocar las
contracciones convulsivas.
Bastante frecuentemente los calambres son relacionados con la
disminución de la glucosa (azúcar) en la sangre. En el embarazo la
glucosa es la principal fuente energética para cubrir las necesidades
no sólo de la mujer embarazada sino del bebé.
Cuando una mujer embarazada come pocas veces pero en cantidades
grandes, cuando cena muy tarde y se sirve mucha comida, la cantidad de
azúcar en la sangre puede bajar drásticamente en la noche o en la
mañana que provocará los calambres.
Se recomienda preferir los carbohidratos complejos, por ejemplo, avena,
pan integral, fideos integrales, verduras y frutas. Los carbohidratos
de estos alimentos se desintegran lentamente, asegurando que la glucosa
llegue a la sangre en cantidades moderadas y continuamente. De esa
manera el organismo recibe la cantidad necesaria de energía y el nivel
de la insulina que sirve para mantener la cantidad normal de azúcar en
la sangre no sube bruscamente.
A cambio, si consumes muchos carbohidratos simples (azúcar, dulces,
pastelitos), a la sangre llega una cantidad grande de glucosa de una
sola vez. Como respuesta, el organismo produce mucha insulina, que a su
vez provoca que el azúcar en la sangre disminuya bruscamente y eso
conlleva a un espasmo muscular.
Las várices también atribuyen a que aparezcan los calambres
en los músculos de las piernas. El útero creciente puede apretar las
venas de la pelvis e impedir el flujo libre de la sangre que viene de
las extremidades inferiores. Si las venas sanas pueden lidiar con la
carga adicional, en una mujer embarazada que sufre de las várices, la
sangre se estanca en las piernas y aparece el edema. Como resultado,
tenemos una peor circulación de sangre que impide la alimentación de
los músculos y provoca los calambres.
Todo claro, me dije yo. Pero ¿qué hago si me viene un calambre de nuevo?
Al sentir el calambre, estira la pierna acalambrada apuntando los dedos de los pies hacia ti, relájate y respira profundo. Después masajea ligeramente la pantorilla acalambrada, calentándola. Puedes levantarte y caminar un ratito para activar la circulación sanguínea. Después acuéstate manteniendo los pies elevados, apoyados, por ejemplo, en un montón de cojines o frazadas dobladas. A mi me ayuda también el pinchar el músculo acalambrado con un alfiler o pellizcarlo con fuerza.
Sufriendo tanto del dolor estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para evitarlo. Afortunadamente, lo que se tenía que hacer no era mucho ni tampoco difícil. Vean Ustedes:
- por el consejo de la matrona me compré unos panty antivárices. Esos pantys ayudan a prevenir las várices, los edemas y la celulitis. Es muy importante que consultes con tu médico antes de elegir el grado de compresión.
- descanso siempre con los pies elevados para que la sangre pueda
circular libremente. Si tú o tu pareja puede hacerte un masaje en las
piernas, será ideal. Lo importante es hacer movimientos de los pies a
la cadera, o sea en la dirección que se mueve la sangre.
- cuando estoy muy pero muy cansada, antes de dormir me hago un baño
para los pies con sales de mar: 2 a 3 cucharas por 4 litros de agua
tibia. El baño te quita el cansancio y la tensión en los músculos de
las piernas.
- ahora como menos pero más frecuentemente, unas 5-6 veces al día. A
los ojos de los demás puede parecer que como mucho o que ando todo el
rato hambrienta, pero lo que realmente importa es que yo me siento
mejor. Uno porque los largos ratos sin comer pueden bajar el nivel de
glucosa en la sangre y por ende, llevarán a los calambres y lo otro que
esta manera de alimentarse ayuda a no sobrecargar el estómago, pues
este último al estar muy lleno, presiona el fondo del útero bastante
fuerte, causando las molestias no sólo en la futura mamá sino también
en el bebé.
- empecé a incluir en mi dieta más alimentos ricos en calcio, potasio y
manganeso, por ejemplo, queso fresco, ricotta, yogur, queso, brócoli,
betarraga, damascos secos, uvas pasas, papas, legumbres, nueces. ¡He
descubierto tantas recetas nuevas, buscando la mejor manera de comer
estos productos! Ya las compartiré con Ustedes.
Como ven, no son difíciles los consejos y realmente funcionan. Y si ustedes, igual que yo, siguen estas recomendaciones, podrán lidiar con los
calambres y este período tan bello de tu vida que es la espera del
encuentro con tu bebé, ya no será anublado por ellos.

