Como programamos a nuestros hijos
Generalmente, los niños pequeños confían ciegamente en la razón de un adulto. Ellos están convencidos de que si mamá o papá dijo algo es, sin duda, pura verdad. E incluso siendo adolescentes y prefiriendo la opinión de sus compañeros, igual las palabras de los padres influyen mucho en ellos. Pero a esas alturas los niños ya tienen formados ciertos rasgos de carácter.
Por eso es muy importante cuidar lo que les decimos a nuestros niños, como los evaluamos, el rechazo o el apoyo que les dimos. Más influencia en el niño tienen las palabras dichas en los momentos emocionales: durante un conflicto, escándalo o, al revés, durante una fiesta familiar o el momento de aprobación. Una frase dicha "de golpe y porrazo" a pesar del arrepentimiento y perdón del padre, puede quedar en la memoria del niño por toda la vida. De esta manera nosotros limitamos el desarrollo del niño, cultivamos la inseguridad de si mismo, etc.
"Nunca serás algo útil": esta frase puede convertirse en una sentencia de toda la vida. Tal vez el padre no piensa así pero en la situación difícil, cuando el niño hizo algo malo, lo dijo y...En la situaciones de emociones fuertes nuestro subconsciente memoriza todo lo que está ocurriendo por mucho tiempo. Quizás después de varios años el niño olvide esta situación pero en su subconsciente se grabará que él no es útil y no es capaz.
O, al revés, una frase de aprobación en la situación de alegría y éxito puede elevar la autoestima del niño, la seguridad de sus propias fuerzas por muchos años.
Muy frecuentemente los padres y profesores "ponen etiquetas" a los niños: "sinmanos", "despistado", "débil", "parlanchín", "no se acuerda de nada", "peleador", "flojo" e incluso "ladrón".
Todos los niños hacen mal ciertas cosas. Los padres o profesores al fijarse en eso refuerzan con las palabras estos "fracasos". Si esta situación se repite varias veces, en la consciencia del niño se fija el entendimiento que él es incapaz de hacer ciertas cosas o tareas, entonces, ni siquiera vale la pena intentar.
Existen dos maneras totalmente diferentes de educar: en el primer caso los adultos se fijan solo en lo negativo, lo destacan y programan al niño al fracaso. El niño crece inseguro, no tiene orientación hacia un objetivo ni ganas de hacer algo: pues da lo mismo porque igual no va a resultar y nadie va a apreciarlo. Los padres ven en él a un niño flojo, sin iniciativa y si, más encima, afirman estas cualidades con "flojo!", "no le interesa nada, puros juegos!", el niño con el tiempo se resigna a esto. "Bueno, si me ven así, porque voy a aspirar a algo, hacer algo, igual no me resultará".
Totalmente diferente es la programación positiva. Funcionando según el mismo principio, ellos dan un gran impulso para el desarrollo del niño. Así, si los padres al ver aunque sea el más chiquitito logro del niño, le dicen palabras de aprobación - "¡muy bien!", "¡que lindo!", "¡que memoria fenomenal!", "mi artista", etc, el niño tiene ganas de volver a vivir más y más esta "situación de éxito", haciendo lo que hace mejor y mejor. Si la aprobación sigue una y otra vez, en el niño crece la seguridad de sus propias fuerzas, de lo que él es talentoso y laborioso. "Nuestra hijita siempre es la mejor, siempre se esfuerza y todo le resulta bien. Si que nació bajo una estrella feliz": con ese apoyo verbal el niño crece en la situación de la alegría emocional de su creatividad y trabajo, tiene ganas de probarse en otros ramos y lograr éxito.
Yo creo que muchos de nuestros lectores querrán hacerme la misma pregunta: Pero los niños de verdad son muy diferentes: a unos les resulta todo fácil, hermoso, rápido. Y otros son impacientes, desordenados, flojos. Si, es un hecho y una realidad. Quiero contestar que si ya tienen esta situación, entonces en el pasado ya se cometió el error y la situación de fracaso se programó antes. Si, es posible corregirla pero será más difícil.
Entonces, en cierto tiempo Usted no vió, no se fijó en los talentos y habilidades de su hijo o alumno. A la edad de 1 a 2 años todos los niños de una manera igual con mucha curiosidad conocen el mundo probando diferentes actividades. Pero en la familia o en el jardín infantil pueden surgir diferentes situaciones. Si no fue creado un ambiente diverso y desarrollador, si no hubo apoyo emocional y estimulación del desarrollo de las habilidades cognitivas del pequeñito, entonces, no fueron descubiertas y desarrolladas las habilidades del niño.
Ahora hay que aplicar mucho más esfuerzo para cambiar esta situación. Usted tendrá que "reprogramar" al niño, lo que puede implicar reprogramarse a si mismo. Es decir, cambiar su trato al niño, cambiar la programación verbal. Tratar en esta etapa de ver y descubrir las habilidades del niño, analizar sus estereotipos acerca de lo que puede y que no puede el niño, para que tiene o no tiene talento.
Es muy frecuente que los padres hagan una programación negativa y positiva a la vez. Por ejemplo, mi hija es muy inteligente pero despistada.
Una y otra vez la mamá le repite a su hija: "¡Sé más atenta! ¡Repite varias veces, escucha con atención!" pero la hija sigue, como a propósito, haciendo sus "tontos" errores por ser distraída. Y el miedo continuo de "cometer un error, confundirse, no ver" le hace a su hija estar más nerviosa y cometer más errores todavía. La niña no puede entender que significa ser distraído, y de ninguna manera puede corregir esta falta sola y convertirse en alguien atento. Por esto el recordar que la niña es distraída le dice sólo que "algo está mal en mi, algo no anda bien" que provoca el sentimiento de inseguridad de si misma.
Frecuentemente la programación no está relacionada con cierto rasgo de carácter o habilidad del niño. Por ejemplo, los padres o profesores pueden, simplemente decirle al niño que él es incapaz de hacer algo sólo porque una vez no le resultó o ni siquiera dejándole probarlo. Es una manera segura de poner punto final en el desarrollo del niño.
Para terminar este tema me gustaría decirles algo, de lo cual Ustedes ya se dieron cuenta. Lo mejor que Usted puede hacer para la educación de su hijo es demostrarle su aprobación cuando él hace las cosas bien: desde los primeros años cuando el bebé hace sus primeros dibujos y juega, elógielo e incentívelo.
Creo que a cada uno de los padres le servirá mucho el recordar, pensar y analizar aquellas palabras y frases que dicen a su hijo. Y cada vez hacerse la pregunta: que programación le doy a mi hijo. Recuerden que cada palabra tiene un significado enorme para su hijo y puede ser decisivo en el destino de él.


hola Dr Kesenia,tengo una niña de 10 años y estudia en un colegio de mucha exigencia academica, donde ella en una serie altibajos se ha mantenido en el colegio, ha recibido mucha terapia y yo como madre en muchas oportunidades he perdido la paciencia, le han diagnosticado deficit de atencion y creo que el colegio y yo la he programado como una niña despistada, floja en fin todo tipo de descalificativo, quiero ayudarla la he presentado en algunos colegios sin exito y ya no se que hacer...vivo en Bogota Colombia, muchas grasias.