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La psicología puede ayudar a sanar a los niños y fortalecer su salud

Las causas de las enfermedades pueden ser muy diferentes. Hoy vamos a hablar sobre las causas psicológicas. Una de ellas es la falta de atención por parte de los adultos.

Creo que estarán de acuerdo que el niño enfermo está rodeado con mucha más atención y cuidado. Estar enfermo es muy agradable: todos tratan de estar con él más tiempo, contarle algo interesante, darle cariño, todos le preguntan que cosa rica le gustaría comer y que le gustaría que le cocinaran. Al enfermo se le permite ver la tele por más tiempo, le pueden comprar un juguete que él haya querido hace mucho tiempo. Es posible quedarse en la casa y no ir al colegio o jardín algunos días. No es una enfermedad, ¡es una fiesta! ¿Qué niño inteligente en esta situación va a tratar de sanarse? Al contrario, el niño va a tratar de estar enfermo por más tiempo, o, mejor aún, enfermarse de nuevo.

 

¿Cómo es posible?

 

En realidad, los mecanismos interiores de subconciencia son muy sensibles. El organismo del niño tiene capacidades ilimitadas para la adaptación. Cada niño necesita como el aire o la comida la atención y el cariño de los padres. Si en su familia al niño le falta la atención, si al niño le falta el cariño, si los adultos sólo se preocupan de su trabajo, sus peleas y conflictos, el niño no tiene otra opción, que enfermarse. Y rápidamente toda la atención se va a él y los padres se reconcilian al lado del niño enfermo.

 
Sin embargo, existen niños que tienen suficiente amor y cariño de sus padres pero igual se enferman a menudo.

 

En mi práctica hubo un caso. María de 5 años crecía muy débil y se enfermaba a menudo, generalmente andaba triste, le molestaba el ruido y los gritos de otros niños. El problema venía de la familia. Lo que pasaba era que la niña nació sana pero muy pequeña. Sus primeros 2 años de vida, era muy pequeña para su edad, pero comía bien y no se enfermaba. Pero los doctores se alarmaban y se sorprendían por esta niña tan diminuta. Poco a poco esta preocupación se traspasó a su mamá y automáticamente comenzó a dar más atención y cuidado a la hija menor.

 

En su familia siempre se escuchaban las frases como: "María es chica", "María es debilucha", "María es flaca", etc. Con los años la niña se acostumbró a que ella era débil y que tenía más atención. Y cuando enfrentaba las dificultades, por ejemplo, la adaptación al jardín o la escuela, María de pronto empezaba a enfermarse, sentirse débil, le molestaba el ruido y ella trataba de tener toda la atención de profesores a su persona con la ayuda de su enfermedad. Ella se sentía muy especial. Una vez en mi sesión, cuando a ella le fue difícil hacer una tarea, la niña dijo:

 

- Soy tan débil, mis manitos son tan flaquitas, estoy cansada.

 

Cuando los demás niños del grupo jugaban y gritaban, María trataba de callarlos:

 

- ¡No griten! Me molesta cuando gritan.

 

Se notaba, que María copiaba las frases de sus padres y en su conciencia se fijó firmemente la imagen de ella misma como de una niña enfermiza y débil.

 

Era obvio que esta situación fue muy cómoda para ella. Ella cultivaba y mantenía de cualquier manera su imagen de enferma, ya que en la mayoría de las situaciones difíciles los niños y adultos eran muy benevolentes con ella.

 
¿Cómo pues formar en la mente de los niños la programación positiva para sanarse?

 

Es necesario crear en el niño las razones para sanarse y querer estar sano. El niño debe querer sanarse!


Prométale al niño, que cuando él esté sano irán juntos a su lugar favorito (a la plaza, al cine, café, parque de diversiones, etc.) y Usted le comprará lo que él quiera, cuando se sane.

 

En el organismo de cada persona existe un poderoso mecanismo de autosanación que ayuda a vencer, incluso las enfermedades difíciles. El deseo y la voluntad le ayudan al niño a vencer las enfermedades.
Trate de formar en el niño una imagen sana de él mismo.

 

Dirija la atención del niño a las fuerzas sanadoras del organismo:

 

¡Mira que rápido se sana la herida o el rasguño en las rodillas! ¡Y eso pasa siempre! ¡Es como magia! ¡Ves que bien se limpia el organismo de las bacterias que salen con los mocos y la tos! ¡Mira cuantas fuerzas sanadoras tiene tu organismo!

 

Es maravilloso si su hijo practica algún deporte o hace algún tipo de ejercicios. Siempre elogie sus éxitos y cada vez recuérdele lo sano y fuerte que está creciendo. Hágalo regularmente y entonces el niño adoptará como natural este estado sano.

 
Cada vez que Usted prepara su comida preferida y le pasa, por ejemplo, las frutas recuérdele los beneficios de la comida.
-¡Mira cuantas vitaminas mágicas tiene la comida! ¡Ellas hacen que tu cuerpo sea tan sano y fuerte!

 
Lo importante es que los padres también estén seguros de que su hijo crece sanito. Ninguna otra cosa atrae tanto las enfermedades cuanto el temor de que el niño vaya a enfermarse.

 
- ¡No te enfermes! ¡Que no se te pegue el resfrío! - dice la mamá.

 
Pero el niño, como si fuera a propósito, regresa a la casa mojado y helado.

 
-¡Ahora sí que te enfermarás! - repite la mamá.

 
No es extraño que el niño la mañana siguiente despierte con la fiebre.

 
¡Mamás y papás! Tengan fe de la salud de sus hijos, recuerden cuantas fuerzas sanadoras regaló la naturaleza a cada uno de nosotros.  Que su hijo sepa que todos sus éxitos, la belleza, la alegría lo tiene sólo gracias a que es tan sano, fuerte y deportivo. Porque sin la salud todo esto no sería posible.

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03.03.2008 Publicado en: Psicología |